Psicoterapia en Contextos Obligatorios.

psicoterapia

Atender a estas familias tomando su voz e invitándolos a participar de una relación terapéutica colaborativa, co-construyendo “el saber” sobre el cómo llegaron a ser derivados por los servicios de justicia, posicionándose el profesional desde el “no-saber”,

La creación de nuestra identidad se encuentra en un constante devenir en las narraciones. Nos constituimos en “lo que somos” como resultado de ser la “historia que nos contamos” (Anderson, 1997), que le contamos a otros y que otros cuentan de nosotros. Por tanto, en nuestra cotidianeidad existen múltiples narrativas las cuales se van cruzando y van organizando nuestra forma ser y actuar, como señala Burr (1999) las construcciones de nuestras identidades no vienen desde nuestro interior, pero si “desde la esfera social donde la persona nada en un mar de lenguaje y de otros signos” (p. 11). Desde los anterior surge nuestro “yo” el cual es capaz de “modificar permanentemente, a través del lenguaje, nuestras acciones, nuestro pasado, presente y futuro” (Gadamer, 1975, en Goolishian y Anderson , 1994). Esto es de suma importancia en la práctica psicológica, dado que es necesario tener en cuenta esto, al momento de encontrarnos en nuestros contextos terapéuticos.
Ahora bien, como toda nuestra existencia e identidad como humano surge desde el lenguaje, el surgimiento de los problemas también lo es, tal como señala Anderson (1997) la “definición de problema es una posición que alguien toma” (p. 114). De esta manera, posiblemente nos encontramos constantemente en una lucha desde nuestra forma de posicionarnos como psicólogos dentro del área profesional, siendo uno de ellos tan complejo como el trabajo dentro de un contexto obligatorio de intervención psico-social en donde los usuarios son derivados desde Tribunal de Familia.

shadow

Pero ¿Alguien ha pensado como construye esta experiencia esa familia, que se encuentra ahí, asistiendo de manera obligatoria a causa de la definición de un problema generado por otro? ¿Cómo fue influyendo el lenguaje en la construcción de las narrativas y desarrollo de la identidad de cada persona?

Muchos de nuestros usuarios piensan que la terapia o intervención llevada a cabo por nosotros es el “único problema que tienen”. Esta situación podrá generar des adherencia al programa de intervención, tomándose medidas tan drásticas como el apercibimiento del adulto responsable sin una mirada introspectiva del sistema, sin cuestionar nada, externalizando la responsabilidad en las familias.

Sin embargo, este adverso panorama, puede tener salidas prósperas, en donde se puede trabajar bajo el marco de la terapia colaborativa, en donde se reúne la familia con el psicólogo en una relación de búsqueda conjunta de posibilidades, desmarcándose del motivo inicial de derivación. Las historias de estas familias se van construyendo y conociendo a través de la experiencia relacional intersubjetiva. Viendo de esta manera un panorama favorable, en donde los dilemas personales de cada consultante pueden llegar a consenso.

¿Dónde se genera la batalla?

En situaciones donde el problema es demarcado por otro externo a la familia, como lo son las instituciones de justicia, en tanto es el sistema judicial que demarca las interacciones para dicho grupo, derivando en una situación en donde el mismo núcleo familiar manifiesta que el motivo de derivación no es un real problema para ellos y sin embargo, el psicólogo se encuentra en la disyuntiva de aportar credibilidad al grupo/individuo intervenido o por otro lado continuar la lógica del sistema actual, el cual presiona para pedir resultados de las intervenciones, etiquetar con diagnósticos psicopatológicos las consecuencias de un trauma tan fuerte como un abuso sexual por ejemplo, o simplemente encasillarnos dentro de teoría moderna, todo para dar una explicación a lo que ocurre.
la cual surge como una postura interpretativa, que se apoya en un análisis continuo de la experiencia como ocurre en un contexto y tal como es narrada por el usuario. Por tanto la interpretación de esta experiencia es siempre un dialogo construido entre el terapeuta y el usuario y no el resultado de alguna narrativa teórica privilegiada en donde el terapeuta se posiciona desde la experticia.
Las intervenciones se adecuan a cada caso y se hacen específicas, de forma que solo parecen coherentes dentro de una familia y un contexto determinado. La historia que se va construyendo durante el camino que se va recorriendo en el pasar de las sesiones donde siempre surgirá una interpretación distinta para cada miembro de la familia, tal como expone Burr (1999) “numerosos discursos pueden rodear a un mismo objeto y cada uno puede representarse o construirse de diferentes maneras” (p.5). Por lo tanto, el problema o dilema como lo llama Anderson (1997), tiene una construcción distinta por cada uno de los miembros que constituye la familia, cada uno tiene una historia propia acerca de cómo este dilema fue evolucionando, de cómo llegaron a ser en este caso, derivados desde las instituciones de justicia al centro de intervención, así como también de qué trata este dilema o situación por la cual fueron derivados y qué debería hacerse para llegar a disolver esta situación.
Para terminar, sólo dar relevancia al concepto que señala Anderson sobre las realidades múltiples, en donde en un espacio terapéutico pueden coexistir perfectamente esta multiplicidad de realidades de cada uno de los miembros de la familia, ya que nunca descubriremos en qué consiste el problema o dilema verdaderamente. El proceso terapéutico seria de esta manera entonces, una interacción dialógica entre el psicólogo y consultante, quienes transitan por las narraciones que tiene el consultante, buscando los significados y generando una invitación a reescribir su historia.

Etiquetas:

Sobre el Autor

Katherine Fuentes

Psicologa Clínica, Magister en Psicología Clínica © Mención Psicoterapia constructivista y Construccionista Universidad de Valparaíso. Especialista en psicoterapia infanto-juvenil. Ha desarrollado su carrera en programas de la red de colaboradores del Servicio Nacional de Menores (SENAME ) con énfasis en intervención reparatoria en maltrato y abuso sexual infantil.